Había un viúdo que vivía con sus dos hijas, curiosas e inteligentes. Las niñas siempre hacían muchas preguntas. A algunas su padre sabía contestar pero a otras desafortunadamente no.Como todos los padres, pretendía darles la mejor educación y por ello las envió de vacaciones con un sabio que se encontraba en lo alto de una colina. El sabio respondía a todas las preguntas sin dudar; impacientes, las niñas decidieron pensar una pregunta que el sabio no pudiera contestar.
Entonces una de las hermanas apareció con una mariposa de color azul que utilizaría para engañar al sabio:
- ¿Qué vas a hacer? -preguntó la hermana-. Voy a esconder la mariposa en mis manos y preguntarle al sabio si está muerta, si dice que está muerta, abriré las manos y la dejaré vivir, pero por el contrario, si dice que está viva, la aplastaré, así cualquier respuesta puede ser errónea.
Las dos niñas fueron entonces a ver al sabio que estaba meditando, entonces una de las dos niñas le dijo: - Tengo una mariposa de color azul. Dígame, sabio, ¿está viva o muerta? -. A lo que el sabio muy calmadamente respondió: - Depende de ti, ella está en tus manos -.
Así es nuestra vida, nuestro presente y futuro; no debemos culpar a nadie cuando algo malo nos pase. Nosotros somos los responsables por aquello que conquistamos o no. Nuestra vida está en nuestras manos, como la mariposa azul nos toca a nosotros escoger qué hacer con ella.
- Reflexión:
"Resulta que ahí atrás tuve un par de exámenes que no tenía preparados y tanto, tanto recé que al final no me sirvió para nada, suspendí los dos. ¿De qué me vale entonces rezar si "el que está ahí arriba" no me echa un cable?."
¿De quién será culpa: del crío que no ha estudiado o de Dios por no ayudarlo? Vale que se rece para pedir ayuda, pero la inteligencia no es un don divino; el que algo quiere, algo le cuesta, y en todo caso, a Dios rogando y con el mazo dando...
Tengo mi vida en mis manos y puedo hacer con ella lo que me plazca, tanto estropearla y echarla a perder, como sacarle todo el provecho posible y dar ejemplo; de todos modos, necesito que Tú marques un camino y me acompañes siempre.
Entonces una de las hermanas apareció con una mariposa de color azul que utilizaría para engañar al sabio:
- ¿Qué vas a hacer? -preguntó la hermana-. Voy a esconder la mariposa en mis manos y preguntarle al sabio si está muerta, si dice que está muerta, abriré las manos y la dejaré vivir, pero por el contrario, si dice que está viva, la aplastaré, así cualquier respuesta puede ser errónea.
Las dos niñas fueron entonces a ver al sabio que estaba meditando, entonces una de las dos niñas le dijo: - Tengo una mariposa de color azul. Dígame, sabio, ¿está viva o muerta? -. A lo que el sabio muy calmadamente respondió: - Depende de ti, ella está en tus manos -.
Así es nuestra vida, nuestro presente y futuro; no debemos culpar a nadie cuando algo malo nos pase. Nosotros somos los responsables por aquello que conquistamos o no. Nuestra vida está en nuestras manos, como la mariposa azul nos toca a nosotros escoger qué hacer con ella.
- Reflexión:
"Resulta que ahí atrás tuve un par de exámenes que no tenía preparados y tanto, tanto recé que al final no me sirvió para nada, suspendí los dos. ¿De qué me vale entonces rezar si "el que está ahí arriba" no me echa un cable?."
¿De quién será culpa: del crío que no ha estudiado o de Dios por no ayudarlo? Vale que se rece para pedir ayuda, pero la inteligencia no es un don divino; el que algo quiere, algo le cuesta, y en todo caso, a Dios rogando y con el mazo dando...
Tengo mi vida en mis manos y puedo hacer con ella lo que me plazca, tanto estropearla y echarla a perder, como sacarle todo el provecho posible y dar ejemplo; de todos modos, necesito que Tú marques un camino y me acompañes siempre.

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